Children full of life

Profesores dignos de ser recordados

Agustín García Matilla

Cuando año tras año, en las primeras clases de la carrera, hago la misma pregunta a mis alumnos y a mis alumnas de cualquier asignatura: ¿A cuántos profesores y profesoras recordáis desde que tenéis memoria?, casi siempre me encuentro con las mismas caras de sorpresa, después de unos momentos de silencio, los estudiantes intentan recordar, se concentran, piensan y, algunas personas, casi siempre uno o dos alumnos, una o dos alumnas, verbalizan, como mucho, tres o cuatro nombres: don Ramón mi profesor en cuarto curso: “me hizo descubrir las Matemáticas”, porque, “hasta ese curso yo no entendía nada, creía que era un inútil”, Lidia, una profesora de Historia “que consiguió hacerme vivir una materia que siempre se me había hecho cuesta arriba, aburrida y lejana” … “Daniel, me dio una optativa de Comunicación Audiovisual, yo era un desastre para el dibujo y ahora estoy aquí por él”. Unos nombres con cara, a veces unas caras sin nombre y en otras ocasiones, más a menudo, el recuerdo del profesor o de los profesores que nos amargaron la vida. Curso tras curso, testimonios muy parecidos de alumnos y alumnas que en la mayoría de los casos, apenas recordaban unos pocos nombres o unas pocas caras de sus profesores y profesoras. Año tras año, curso tras curso, la mayor parte de los alumnos preguntados sólo consiguen recordar algunos pocos nombres, y otras muchas veces, ni una sola referencia a un profesor o profesora que les haya dejado huella en todos esos años de paso por las aulas.

Quizás tengamos la inquietud de preguntarnos ¿Qué necesita un profesor para ser recordado por sus alumnos? ¿Es importante que los alumnos recuerden a sus profesores o compartimos la misma mentalidad de aquellos que dicen: “¿Cómo va a valorar el ratón al gato?” Sí, han oído bien, estas palabras se oían en los pasillos de una Facultad madrileña cuando los profesores iban a recoger las evaluaciones que el alumnado hacía de los docentes. La frase “¿Cómo va a valorar el ratón al gato?” y otras parecidas salían de las bocas de algunos profesores que nunca llegaron a recoger sus evaluaciones docentes.

Pongamos algún ejemplo de lo que significa esa misión que representa el privilegio de educar. Muy lejos de nosotros, en Japón, el profesor T oshiro Kanamori entra a su clase en una escuela de Educación Primaria, en Kanzawa, al norte de Tokio, todos los años al comienzo de curso pregunta a sus alumnos de una media de 10 años de edad:

¿Qué es lo más importante en este año”? ¿Para qué estamos aquí? Los alumnos responden al unísono: “para ser felices”. Éste profesor tiene claro que su prioridad es enseñar a sus alumnos y a sus alumnas a cómo vivir una vida feliz, y cómo, para conseguir ese objetivo es importante que seamos capaces de cuidar a las otras personas.

Sus clases no obvian la necesidad de impartir materias como Matemáticas, Lengua o Conocimiento del Medio, pero el profesor tiene claro que la escuela y el sistema educativo en su conjunto, deberían educar para la vida. Un programa de la cadena japonesa NHK, titulado Children Full ot Life, muestra cómo Kanamori adapta sus clases a los acontecimientos de la vida o al estado de ánimo de sus alumnos en diferentes momentos del curso. La muerte del abuelo de uno de los escolares puede generar una clase en la que el niño que ha sufrido la pérdida de su familiar es invitado a hablar de sus sentimientos sin ocultar sus emociones. El resto de los niños oye atentamente a su compañero y se identifica con él. Los escolares se animan a contar sus propias experiencias. Muertes de familiares, personas cercanas, personas queridas. Surge la emoción, lloran o muestran sentimientos de empalia hacia otros niños que han sufrido una pérdida similar, quizás una abuela, un abuelo, el padre o la madre. Niños y niñas de 10 años, hablan de sus sentimientos sin que nadie les corte, sin que nadie tenga miedo a que la clase se le vaya de las manos por haber dado rienda suelta a las emociones. El profesor Kanamori no elude acariciar o besar a sus alumnos. En un país como Japón al que hemos asociado en occidente con una imagen estereotipada más, una más de las muchas que manejamos, como un país enel que se suele ocultar los sentimientos, un maestro, es capaz de abrir a sus alumnos la puerta de las emociones.

Children full of life (capítulos 1 a 5)

 

 

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5 Respuestas a “Children full of life

  1. Sara González Pérez

    Pienso que los métodos que realiza el profesor Toshiro Kanamori permiten generar en sus estudiantes unos vínculos emocionales además de una unidad de compañerismo. Esta idea creo que es muy importante para el buen desarrollo de las personas ya que todos necesitamos expresarnos y que nos escuchen.
    Los vídeos me han impactado mucho, y en ellos se refleja, que la educación puede ser un instrumento muy importante en el desarrollo de la educación, de las nuevas generaciones.
    Finalmente me quedo con la frase del profesor Toshiro Kanamori: “El objetivo de este año es ser felices. No tenemos más que una vida y es importante aprovecharla para ser felices”

  2. alejandro arranz garcia

    como refuerzo para las ideas que se pretenden transmitir en estos videos se podria visionar en clase la pelicula o, al menos los fragmentos importantes de “el club de los poetas muertos” que en mi opinion tiene mucho que ver…

  3. Yanire Lesmes Fradejas

    A pesar de haber entregado en su día un resumen de los vídeos, dejaré constancia de ello también aquí, en el blog.
    En el primer video, se ve como los alumnos de 4ºA esperan ansiosos quién será su nuevo tutor y cuando descubren que es Toshiro Kanamori se llenan de alegría ya que tiene una forma de dar clase muy diferente a los demás profesores. Lo primero que quiere que sepan es el propósito de sus clases y claramente los niños responden: “Ser felices”.
    Lo que hace es que los niños escriban en su cuaderno una historia de sus vidas que quieran compartir con sus compañeros y cada día, tres niños lo leerán en voz alta.
    Ren Shoeda, lleva cuatro días sin ir al colegio porque murió su abuela y cuando vuelve, se dispone a leer en voz alta como fue el funeral y qué pasó. Después de leer la carta, otros niños expresan los sentimientos que les ha provocado.
    En el segundo vídeo, el profesor utiliza las clases para aconsejar a los niños sobre cómo deben tomarse la vida pero surge un problema y es que unos cuantos niños y niñas son objeto de burlas y críticas por las notas que sacan y se inventan excusas para meterse con ellos.
    El señor Kanamori, al preocuparse del tema, utiliza una de sus clases para ponerlo remedio diciéndoles a los niños que criticando a los demás no son buenos amigos. Con esto, los niños empiezan a explicar los problemas escolares que tienen y, pidiendo perdón a los niños y niñas que habían sido criticados y dejados de lado.
    En el tercer vídeo, se ve como en el mes de Octubre, los niños que habían estado meses construyendo una barca, por fin la probarán, siendo esto un proyecto educativo más amplio. Pero entonces un alumno, que no para de hablar, es castigado por el señor Kanamori sin probar la barca, y, uno de sus compañeros de grupo de trabajo sale en su defensa oponiéndose al castigo y diciendo que su compañero trabajó mucho en el proyecto.
    Finalmente, cuando toda la clase insiste en que su compañero debería tener una segunda oportunidad, le levantan el castigo. Y, con este proyecto, los alumnos están más unidos.
    En el cuarto vídeo, el trabajo que tienen que realizar es dibujar un autorretrato de su cuerpo y mente. Para estos niños, es una oportunidad de reflexionar sobre quiénes son. Pero, al día siguiente se produjo un hecho que el señor Kanamori vio bien compartirlo con los demás y es que el padre de uno de los niños murió mientras dormía y hoy no fue a clase.
    Para animarlo, al salir de la escuela, tres compañeros suyos deciden llevarle caramelos a casa y pasados cuatro días de la muerte de su padre, el alumno decide volver a clase acompañado por su madre. Son recibidos con una calurosa bienvenida llena de ánimos y de cartas que los niños han estado escribiendo en esos días.
    En el quinto vídeo, ya finalizando el curso, los alumnos cambiarán de grupo y buscan ideas para la despedida. Deciden escribir una carta en un cuaderno gigante dedicada a los padres de los alumnos que los perdieron durante el curso.
    El mensaje va siendo escrito sobre la arena compacta y cada niño escribe una letra. Para terminar, los niños leen en voz alta la carta que han escrito. El Señor Kanamori, al terminar el curso escribe en la pizarra una palabra clave durante estos dos cursos: “Vínculos”, y explica que durante el curso han ido creando vínculos para que aprendieran a entenderse unos con otros y así estar más unidos.

  4. Después de haber hecho el comentario sobre el capítulo de La Educación como industria del deseo de Joan Ferres y volver a leer esto, me doy cuenta que tiene toda la razón cuando dice que los seres humanos nos movemos por emociones como expuso Freud, la agresividad o la libido. Por eso cuando nos preguntan por nuestros antiguos profesores nos acordamos de los que han desarrollado en nosotros mayor emoción, ya sea buena, que hayamos aprendido, o bien tenemos un mal recuerdo por la falta de la emoción a la hora de impartir las clases.
    Por otra parte, personalmente me hubiera gustado que un profesor como Kanamori hubiera formado parte de mi periodo escolar, ya que creo que es imprescindible saber expresar las emociones y los sentimientos, antes de tener una buena educación o aprender muchos conocimientos.

  5. En estos vídeos, somos espectadores de las clases del profesor Toshiro Kanamori, de primaria. No solo enseña como los demás profesores (matemáticas, lengua…), sino que les enseñan unos valores de cara a un futuro y a expresas sus sentimientos y emociones a abrirse hacia sus compañeros.
    Por ejemplo, en el video podemos ver como a un alumno se moría un familiar cercano y muchos compañeros en clase, le expresaron sus sentimientos y su misma experiencia, para que no se sintierá tan dolido.
    Este profesor enseña valores, para que sirvan de base de su carácter y de su personalidad en un futuro.

    Este tipo de enseñanza la podríamos catalogar en, la enseñanza de modelo procesual, ya que en este caso lo más importante no son los conceptos.

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